diferencias enfermedad profesional y accidente de trabajo

Diferencias entre la enfermedad profesional y el accidente de trabajo

Aunque ambas dolencias provengan de contingencias profesionales, existen algunas diferencias entre la enfermedad profesional y el accidente de trabajo. Es más, en algunas ocasiones se considera accidente de trabajo el desarrollo de una patología por causas laborales. Algo que parece contraintuitivo, pero que explicamos en este artículo.

Lo primero es lo primero: ¿Qué tienen en común las EP y los AT?

Las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo se caracterizan por:

  • Provenir de contingencias profesionales. Es decir, su causa está relacionada con la actividad laboral, si bien el concepto de enfermedad profesional es más restrictivo que el de accidente de trabajo.
  • Conllevar una baja laboral. En ambos casos el empleado lesionado necesita un descanso para recuperar su capacidad de trabajo. Dependiendo de la duración de su convalecencia podríamos hablar de una incapacidad temporal o permanente. Como excepción, podría darse el caso de que la lesión no precisara de una incapacidad. Por ejemplo, si de un accidente de trabajo se deriva una mutilación menor que no afecta a la capacidad de trabajo o si los síntomas de la enfermedad profesional aparecen una vez terminada la prestación de servicios.

Al tener origen profesional, ambas lesiones están especialmente protegidas por el ordenamiento social. Esto implica que reciben unas mayores ventajas a nivel de prestaciones, lo que incluye:

  • Mayores prestaciones y pensiones del sistema de Seguridad Social.
  • Una cobertura más amplia de las prestaciones sanitarias.
  • Ciertas obligaciones para el empresario, que pueden llegar desde el cambio a un puesto de trabajo seguro hasta el pago de recargos sobre las prestaciones. Por supuesto, incluyen las medidas oportunas de prevención de riesgos laborales.

Por tanto, ¿cuáles son las diferencias entre la enfermedad profesional y el accidente de trabajo?

Para contestar a esta pregunta es fundamental acudir a la Ley General de la Seguridad Social, que es la que define estos conceptos. En primer lugar, su artículo 156 define el Accidente de Trabajo como una lesión corporal sufrida con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena.

Sin entrar en más detalles (para ello puedes consultar este artículo sobre el Accidente de Trabajo), cabe señalar que hay algunas particularidades. Por ejemplo, el accidente de trabajo en los servicios prestados por cuenta propia es más restrictivo.

Pero más importante para el tema que tratamos es que se consideran accidentes de trabajo:

  • Las enfermedades comunes contraídas a causa de la realización de su trabajo. Para ello debe demostrarse que esta es la causa exclusiva de la dolencia.
  • El agravamiento de enfermedades o defectos previos del trabajador, cuando tenga por causa una lesión profesional. En este sentido se incluye el empeoramiento a causa de una enfermedad intercurrente.

En segundo lugar, la Enfermedad Profesional se define el artículo 157 de la misma ley como la contraída a consecuencia del trabajo siempre que concurran la actividad y agentes recogidos en el RD 1299/2006.

Por tanto, para que se pueda determinar la existencia de una enfermedad profesional deberán concurrir:

  • Una lesión.
  • La relación causal entre la actividad profesional y la lesión.
  • Que la misma esté mencionada en el RD 1299/2006 como Enfermedad Profesional.
  • Y, por tanto, que se haya producido:
    • Por medio de los agentes mencionados en la norma.
    • Mientras se realizaba la actividad en ella regulada.

Solo cuando concurran estos elementos estaremos ante una Enfermedad Profesional. En caso contrario se tratará:

  • De un Accidente de Trabajo, siempre que la causa de la lesión sea de tipo profesional.
  • O de una Enfermedad Común, cuando la contingencia causante sea de esta naturaleza.

Las diferencias entre la Enfermedad Profesional y el Accidente de Trabajo desde un punto de vista material: problemas de esta perspectiva

Fuera del campo jurídico, las diferencias entre la Enfermedad Profesional y el Accidente de Trabajo resultan más intuitivas. El accidente se define como un suceso sorpresivo y súbito, del que se deriva una lesión instantánea. Como hemos visto, las consecuencias o secuelas de esta lesión pueden dilatarse en el tiempo. Pero la causa cesa en el acto.

Sin embargo, la enfermedad supone un proceso de desmejora, un empeoramiento progresivo del estado de salud. En este caso el daño sigue en aumento, pudiendo ser persistente su causa. Hay quien define esta diferencia por el período de latencia, entendido como el que dista entre la exposición al agente y la manifestación del daño.

Esta perspectiva nos hace más fácil intuir cuándo somos víctimas de una enfermedad y cuándo de un accidente. El problema es que este punto de vista es ineficaz desde el punto de vista jurídico, porque como hemos señalado, lo que realmente definirá si una dolencia se considera AT o EP es que quede encuadrada o no en el RD 1299/2006.

Conclusión: ¿Padezco una Enfermedad Profesional o un Accidente de Trabajo?

La principal ventaja de la declaración de una Enfermedad Profesional frente a un Accidente de Trabajo se relaciona con la carga probatoria. Así, cuando se padece una lesión recogida en el RD 1299/2006, concurriendo la actividad y agentes en ellos mencionados, se presumirá iuris et de iure que la dolencia tiene carácter de Enfermedad Profesional. Esto implica que se activará el principio de protección reforzada sin necesidad de demostrar que la actividad laboral es la fuente de la dolencia.

En el caso del Accidente de Trabajo, las presunciones funcionan de otro modo (como explicaremos en otra ocasión). Por tanto, el reconocimiento de su origen profesional puede dificultarse. Sin embargo, será en esta categoría donde se ubiquen todas las enfermedades relacionadas con el trabajo que no se incluyan en el RD 1299/2006.

Respecto a los efectos que tiene esta diferencia para ti como trabajador lesionado, lo cierto es que son prácticamente inexistentes. Es decir, que padezcas una Enfermedad Profesional en lugar de un Accidente de Trabajo solo facilitará el trabajo de tu abogado, incrementando tus posibilidades de éxito.

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